Checo | Subs:Castellano/English74 min | Xvid 640x480 | 2336 kb/s | 192 kb/s AC3 | 25 fps
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Dos chicas jóvenes concluyen, mientras toman el sol en bikini, que si "en este mundo todo está corrompido, estaremos corrompidas nosotras también". Así se activa el mecanismo que pone en marcha la película: una tras otra, se irán produciendo escenas inconexas en las cuales las dos protagonistas juegan a ser malas con su entorno.
Auténtico film de arte y ensayo, de los poquísimos que corresponden a esta modalidad de exhibición, es un alarde de libertad creadora y de buen gusto, de sutileza y homenaje hacia los maestros clásicos del cine de humor, de un hábil y renovador lenguaje cinematográfico (…)(…) Sus protagonistas, viendo y sintiendo el mundo a su alrededor, deciden ser como él, hacerse como él; en una palabra, llegar a pervertirse, a ser tan “malas”, tan “inservibles”, como el ambiente y las gentes que las rodean. Surge entonces la dualidad del film; esto es, surge la necesidad de dotar a esta excelente idea de una plasmación en imágenes que signifique, igualmente, una forma de ruptura con lo tradicional, con la manera de contar lo tradicional, con la forma que el largo uso del tiempo ha clasificado como “clásica”. El mayor acierto radica, precisamente en esto, y de ahí la importancia del film: Vera Chytilova ha hecho una película de ruptura porque la idea del film, su condicionamiento, su manera de ser y de sentir y expresarse es romper con el entorno, con el medio ambiente condicionador y condicionante.Sus protagonistas, esas muchachas atractivas, deliciosas y audaces, han tenido una “toma de conciencia” y al observar y comprobar por sí mismas que la alienación que las envuelve constantemente amenaza con tragárselas, se ponen a la difícil, delicada y fundamental tarea de ser individuales, de no seguir el juego de la sociedad, de enfrentarse con ella y, a ser posible, destruirla. Hemos llegado al punto revelador: destruir, y no propiamente por el mero afán de destrucción; sino para construir más adecuadamente, más en consecuencia con las coordenadas lógicas, vitales e instintivas del ser humano.Burlándose de sus “pretendientes”, comiendo y divirtiéndose a su costa, y dejándoles con un pie en el estribo, ellas toman el sol, comentan las incidencias cotidianas, se aburren, están en el campo, y terminan prometiéndose que han de ser “malas”. Una de las mejores secuencias de la película tiene lugar en un cabaret, y durante la actuación de las atracciones. Los incidentes que les van ocurriendo, unidos a las evoluciones de los demás concurrentes al local, forman una inusitada gama de felices gags, que los virados en color ayudan adecuadamente (…)(…) Con nuevos cambios de vestido y el convencimiento de que ya son “malas”, van a organizar una destrucción en toda regla y que puede compararse con las llevadas a cabo por los inolvidables e inefables hermanos Marx. Estamos en el salón-comedor de un hotel, donde va a celebrarse un gran banquete para conmemorar alguna reunión mundana. Ellas lo pisotean y destruyen todo paulatina y aceleradamente, participando la cámara, y merced a su agilidad, todos los espectadores, de la destrucción y el desafuero que allí se comete. La lámpara, una gran araña de cristal, todo el símbolo de una época, unas ideas y unas creencias, oscila bajo el peso de ambas. Cuando caen lo hacen a un río, y un barco que pasa no puede salvarlas porque las gentes que viajan en él son trabajadores que necesitan descanso, y no deben hacer nada ni ocuparse de nadie. La parábola pudiera haberse cerrado aquí. Ellas, que están un tanto asustadas, deciden volver al comedor con objeto de arreglar la comida, los manteles, las sillas, como mejor puedan, procurando de esta manera hacerse perdonar las “atrocidades” antes cometidas, consiguiendo así que puedan ser incluidas en el “próximo barco”, o bien asegurarse un futura felicidad. El estallido final de una guerra vuelve a colocar las cosas en su sitio, cierra el film y nos dice, dura y elocuentemente, aunque sin desprenderse del agudo humor, que precisa es la destrucción si queremos que los seres y las cosas se coordinen y conlleven en su verdadera esencia, si deseamos que los seres y las cosas se unan y compenetren en su genuina intención. Como todo, realmente, más parece cuestión de fábula que de realidad supuestamente lejana, terminemos diciendo, tal vez para que el “infierno” no esté tan sólo empedrado con buenas intenciones, que películas como ésta, aunque no redondas en el total sentido artístico y técnica de la creación fílmica, son necesarias y fundamentales (…) (Extraído de Carlos Losada en Cinestudio Nº 74 – 75, marzo – abril de 1969)
Auténtico film de arte y ensayo, de los poquísimos que corresponden a esta modalidad de exhibición, es un alarde de libertad creadora y de buen gusto, de sutileza y homenaje hacia los maestros clásicos del cine de humor, de un hábil y renovador lenguaje cinematográfico (…)(…) Sus protagonistas, viendo y sintiendo el mundo a su alrededor, deciden ser como él, hacerse como él; en una palabra, llegar a pervertirse, a ser tan “malas”, tan “inservibles”, como el ambiente y las gentes que las rodean. Surge entonces la dualidad del film; esto es, surge la necesidad de dotar a esta excelente idea de una plasmación en imágenes que signifique, igualmente, una forma de ruptura con lo tradicional, con la manera de contar lo tradicional, con la forma que el largo uso del tiempo ha clasificado como “clásica”. El mayor acierto radica, precisamente en esto, y de ahí la importancia del film: Vera Chytilova ha hecho una película de ruptura porque la idea del film, su condicionamiento, su manera de ser y de sentir y expresarse es romper con el entorno, con el medio ambiente condicionador y condicionante.Sus protagonistas, esas muchachas atractivas, deliciosas y audaces, han tenido una “toma de conciencia” y al observar y comprobar por sí mismas que la alienación que las envuelve constantemente amenaza con tragárselas, se ponen a la difícil, delicada y fundamental tarea de ser individuales, de no seguir el juego de la sociedad, de enfrentarse con ella y, a ser posible, destruirla. Hemos llegado al punto revelador: destruir, y no propiamente por el mero afán de destrucción; sino para construir más adecuadamente, más en consecuencia con las coordenadas lógicas, vitales e instintivas del ser humano.Burlándose de sus “pretendientes”, comiendo y divirtiéndose a su costa, y dejándoles con un pie en el estribo, ellas toman el sol, comentan las incidencias cotidianas, se aburren, están en el campo, y terminan prometiéndose que han de ser “malas”. Una de las mejores secuencias de la película tiene lugar en un cabaret, y durante la actuación de las atracciones. Los incidentes que les van ocurriendo, unidos a las evoluciones de los demás concurrentes al local, forman una inusitada gama de felices gags, que los virados en color ayudan adecuadamente (…)(…) Con nuevos cambios de vestido y el convencimiento de que ya son “malas”, van a organizar una destrucción en toda regla y que puede compararse con las llevadas a cabo por los inolvidables e inefables hermanos Marx. Estamos en el salón-comedor de un hotel, donde va a celebrarse un gran banquete para conmemorar alguna reunión mundana. Ellas lo pisotean y destruyen todo paulatina y aceleradamente, participando la cámara, y merced a su agilidad, todos los espectadores, de la destrucción y el desafuero que allí se comete. La lámpara, una gran araña de cristal, todo el símbolo de una época, unas ideas y unas creencias, oscila bajo el peso de ambas. Cuando caen lo hacen a un río, y un barco que pasa no puede salvarlas porque las gentes que viajan en él son trabajadores que necesitan descanso, y no deben hacer nada ni ocuparse de nadie. La parábola pudiera haberse cerrado aquí. Ellas, que están un tanto asustadas, deciden volver al comedor con objeto de arreglar la comida, los manteles, las sillas, como mejor puedan, procurando de esta manera hacerse perdonar las “atrocidades” antes cometidas, consiguiendo así que puedan ser incluidas en el “próximo barco”, o bien asegurarse un futura felicidad. El estallido final de una guerra vuelve a colocar las cosas en su sitio, cierra el film y nos dice, dura y elocuentemente, aunque sin desprenderse del agudo humor, que precisa es la destrucción si queremos que los seres y las cosas se coordinen y conlleven en su verdadera esencia, si deseamos que los seres y las cosas se unan y compenetren en su genuina intención. Como todo, realmente, más parece cuestión de fábula que de realidad supuestamente lejana, terminemos diciendo, tal vez para que el “infierno” no esté tan sólo empedrado con buenas intenciones, que películas como ésta, aunque no redondas en el total sentido artístico y técnica de la creación fílmica, son necesarias y fundamentales (…) (Extraído de Carlos Losada en Cinestudio Nº 74 – 75, marzo – abril de 1969)
This playful, wildly subversive comedy is one of the masterpieces of the Czech New Wave. Two teenage girls, disenchanted with the world around them, launch a campaign of mischief against anyone they happen to stumble across. This mad Dadaist farce presents an unbridled depiction of teen rebellion.
“(...) Ese cine naturalista ha llenado una época y ahora quedan los restos, de los que tenemos necesidad para que subsista una cierta lógica, que permite hacer cosas abstractas. Abstractas, creo, en relación con la estructura, no en relación con la realidad. (...) Por ejemplo, Forman, que todavía continúa en el lado naturalista, ha terminado recientemente una película que, sin embargo, ya tiene estas deformaciones. Es tan exacta, tan real, que ha cristalizado en otra cosa. Esto es muy interesante para nosotros porque creemos que por aquel camino no se iba a ninguna parte, por eso hemos tomado otro. (...)” Vera Chytilová
“(...) Ese cine naturalista ha llenado una época y ahora quedan los restos, de los que tenemos necesidad para que subsista una cierta lógica, que permite hacer cosas abstractas. Abstractas, creo, en relación con la estructura, no en relación con la realidad. (...) Por ejemplo, Forman, que todavía continúa en el lado naturalista, ha terminado recientemente una película que, sin embargo, ya tiene estas deformaciones. Es tan exacta, tan real, que ha cristalizado en otra cosa. Esto es muy interesante para nosotros porque creemos que por aquel camino no se iba a ninguna parte, por eso hemos tomado otro. (...)” Vera Chytilová
Nuevos enlaces, cortesía de chicharro
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Vera Chytilová en Arsenevich

Ovoce stromu rajskych jime



































Francès/French | Subs:Castellano/English 
La Sangre de las Bestias es, antes que nada, un filme documental. Franju nos muestra, con todo el realismo del caso, el circuito completo de traslado, preparación y faenamiento de bestias, en los matarifes de la periferia de París. Por contraposición, muestra rondas de niños, imágenes de objetos familiares, y el amor, a través del apasionado beso de un par de jóvenes."Una cosa no podrá ser sin la otra", parecería decirnos el realizador. ¿Pero como se satisface esta necesidad imperiosa de alimentarse? Uno podría vivir toda la vida sin saber el "como" llega un bife de la vaca a mi mesa; pero Franju buscará el desasnarnos, para que perdamos esa inocencia que solo es resultado de una natural ignorancia (¿podrá afirmarse lo mismo en otras cuestiones más comprometidas?).Arranca con un matarife que entroniza la figura de su creador (disculpen, no recuerdo el nombre del mismo). Su gran aporte en la materia fue la inclusión del caballo dentro del universo permitido de animales para comer. ¿Porqué no el caballo?, se habrá planteado el hombre. Entonces, los caballos, tal como son recogidos de las calles o de terrenos baldíos, son llevados caminando por sus propios medios al matadero, donde los matan de un pistoletazo en la frente que lo liquida de un modo tan letal como inmediato. (Si usted no vio el filme, créame que no encuentro el modo de explicarle el tenor de las imágenes). Supongo que el "entregador" será quien se quede con la recompensa económica. No se habla nada acerca del "como" se consiguen los caballos; pero no hay ni camiones ni trenes ni, aparentemente, rutas ni estructura alguna sobre el tema.Luego de mostrarnos como ultiman al noble animal, nos ilustra el felm, casi en tiempo real, acerca del como se aprovecha lo aprovechable del mismo. Si uno presta la suficiente atención, casi diría que podría animarse uno mismo a realizar tal faena. Terminado el caballo, Franju nos lleva de la mano a ver el circuito completo de vacas, becerros y ovejas. Es interesante notar lo que el narrador nos hace saber: las ovejas (trasladadas en tren, a diferencia de las vacas que lo son en camiones); necesitan de un "entregador" también; pero en este caso será un carnero quien lo hará. El mismo, quien ya conoce la historia por haber sido partícipe ya varias veces, se adelanta al redil en todo el trayecto, para ser apartado de la matanza a pocos metros de traspasada la última puerta; lo que le permitirá sobrevivir y así volver a su misión con la próxima remesa, el próximo rebaño. En fin; este felm no es para cualquiera. Mujeres y niños, evitadlo. Nada en el felm es sugerido; nada es subliminal. Franju tira sobre la mesa el "como" hacemos para sobrevivir a diario; se trate de manjares o de modestos bocados de carne de puchero; es lo mismo. Estas muertes no hacen distingos de clases sociales. Todos nos beneficiamos con ellas. Ahora, si usted quisiera ver cosas relacionadas al horror de la guerra (el felm es del 49, quizás todavía no se había terminado de asimilar el horror de los campos nazi), es posible que encuentre algo. Es fácil encontrar al menos un paralelo entre los trenes cargados de ovejas y el "Transporte Negro" cargado de civiles, rumbo a cualquiera de los Campos. Yo no lo creo; bastante curtidos estarían los ánimos y las conciencias francesas como para ofuscarse o impresionarse con las imágenes de muerte de algunos animales. Solo una cosa más, y Franju también la muestra y es que, debajo de cada romance, de cada historia, por mínima que sea la misma, subyace esta realidad tremenda de muertes inocentes; esta matanza que no distingue razas ni edades, ya que todo sirve. Nada se perderá y todo se transformará, al decir de otro francés notable. (Texto de Patricio Flores, tomado del interesantìsimo
The French director George Franju is best known for the hypnotic and poetic horror movie Eyes without a Face, but he was also a remarkable documentary filmmaker; his 1949 study of a Parisian abattoir, Le Sang des Bêtes, is one of the most haunting and visually exciting documentary films ever made. Many filmmakers have shot scenes or complete films in slaughterhouses, but what distinguishes Franju's film is its heightened aesthetics and its utter lack of sentiment. The film is quite simply sublime, in its truest sense. It has a beauty that excites pity and terror.

